Después de un periodo vacacional muy largo aquí subo un poema que escribí no hace mucho:
Obertura
La luz lánguida se acusa en la ventana,
nos encuentra tan soñando,
que la preocupación de el día
y sus máquinas pertenece a otro tiempo,
somos ciudadanos empapados
con el bálsamo de la tranquilidad,
habitantes de un paisaje poblado de neblina.
La luz me hace girar,
y giro sobre mí,
descubro un nicho de amor exhausto
y en la penumbra que se extiende,
me veo como primera célula de un primer comienzo,
ahí donde la muerte acostumbra a esperar,
y el concepto único es el de similitud,
un síntoma de pertenencia que antecede lo vivido,
un ser y estar en paz de música sublimándose
a un estado donde se reconoce el éter
es sólo entonces que la ontología se disuelve
y toda realidad es comprensible,
las preguntas pasan a segundo término:
-ya todo es respondido-
sagrado Bach,
suerte de refugio embelesado,
donde los ángeles tocan la campana de tu gloria,
No necesito más entendimiento que el de mis manos,
más descanso que el de apoyar la cabeza entre sus muslos,
la vida deshilvanándose en mareas concentradas de fuego fermentado,
la vida deshaciéndose a mitad de un nado interminable,
la vida que va y viene en espasmos,
caer en un rictus de la carne,
en la simpleza que conoce el prisma que refracta mi existencia.
Hoguera el pasado de lo que viene,
útero encendido por calidas oscuridades,
conciencia de sí mismo a partir de no poder mirar el mundo
contraer el ojo y expandirlo,
llegar a la concavidad única,
reconocerse a partir del agua,
sagrado Bach,
suerte de río ancestral
donde la verdad me es revelada.
Húmedo aliento de dios,
soplo sanguíneo,
corre la luz agolpándose
en las paredes de la sangre,
el aire es entonces metáfora del mundo
y de aire están hechas todas las cosas.